23 de enero de 2009

La sombra de los paraísos

Caminamos derecho por Jorge, hilera interminable de plátanos, frescura de sombras. LLegamos hasta una esquina curiosa, un local medio antiguo -una óptica- en medio de la nada. Un poco más allá, un puestito de diarios bajo unos paraísos viejos. La sombra se vuelve muy densa ahí, es como una pequeña jungla. Contra la pared, sentados en unas sillas plegables, conversan dos hombres mayores. En realidad me llega primero la voz que la imágen: "te acordás de Casa Blanca, de Humfrey Bogart, de las historias que se contaban, de las cosas que se decían... La gente ya no las agarra hermano, no las entienden..."
Volvemos por Ramirez, una sombra de paraísos, una nostalgia se me pegotea en el alma: siempre elegimos caminar hacia el pasado cuando el futuro no tiene mucho para darnos.

17 de enero de 2009

Prólogo

"Pensé que era más importante un tributo a la memoria de los muertos (a la memoria de un gran esritor muerto) que el sentimiento de los vivos. Pensé que la literatura era una cosa separada de la vida. Olvidé -hacce falta deirlo?- un fundamento y una tensión constitutiva de la literatura: que no hay separación posible entre la literatura y la vida."

De Daniel Link para el prólogo de la segunda edición de Operación Masare de R. Walsh.
Y... qué vácer, debilidades que una tiene.

Batata

Acá estoy, son las 12,15 del sábado. Estoy sola en casa y acabo de preparar una salsita con cebolla y mucha albahaca para los espaguetis. Hay olorsito por toda la casa. Aunque sola no, estoy con mi batata que acaba de regresar. El veterinario la está haciendo tirar unos días más pero sabemos que le queda poco, de algún modo nos estamos despidiendo mientras nos engañamos simulando engatusar a la nena y a la batata. La llamo a mi amiga pero nada, no me responde el llamado, Mariana es así. Pero ella (mi batata) está y es mi compañerita como siempre.
Ayer Damián llegó temprano de sorpresa, fue lindo. Tal vez después salgamos un rato. Mientrastanto esperamos esa lluvia que es como una bendición del verano en Buenos Aires. Así es, lo bello puede ser triste...
pero bello al fin.

12 de enero de 2009

Lo bello y lo triste

Fue el martes pasado, volvía del lado de la plaza con el mp3: el cielo liso celeste, las flores de addelante blancas y fuccias flotando en las copas como una bruma, Damián en casa y la voz de Milena que llega hasta la calle. Algo de toda esa belleza me resulta doloroso, hay algo que me inquieta en esa perfección. Más tarde lo entendí, mis dotes de bruja otra vez?

Eith llorando

Releyeno mi blog me di cuenta de que no era la primera vez que soñaba con esa vacina que jugaba con migo en mi infancia. Ella se quedó ahí, en la misma casa y yo me fuí, de algún modo, muy lejos de la casa de mis padres. Anoche Eith me pedía ayua llorano y yo accedía pero luego me preguntaba si hacía bien, si era lógico que hiciera algo por ella...
El sueño no tenía nada de memorable hasta que llamó mi suegra llorano y, espués de calmarla, me hice la misma pregunta que antes. Hace rato no afloraba mi don de brijería.