"Sabía que a partir de entonces, la infancia sólo me habitaría como el otro que ya no podía ser, un moriturum, un muerto-vivo, un pequeño príncipe perdido en un laberinto de espejos que parecen asteroides distantes"
A mí, en cambio, la infancia nunca me abandonó. Yo vuelvo siempre a se lugar horrendo y camino a tientas en un laberinto de espejos.
28 de agosto de 2009
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