11 de agosto de 2009

El tiempo perdido

"Tu propia temporalidad", lo dijo entre un montón de frases empalagosas. "Tu propia temporalidad", las palabras quedaron aletargadas. Cómo pude haberlo olvidado, cómo pude olvidarme de todo: de Proust, de Joyce, de horas y años de lectura?
Cómo tenía que venir alguien a recordármelo para que no pierda la cordura?

"Hay un tiempo que es único, que existe adentro y que tiene que ver con tu mundo y los con tuyos".

Damián llega muy tarde, no quiere comer, no quiere hablar. Es como una sombra de sí mismo.
Mile pasa los días, los fugaces días de su infancia, casi pupila en un colegio que no elegimos.
LLega con sueño, a bañarse y a dormir para comenzar mañana un nuevo día con más obligaciones que juegos ella, con más oficina que casa él.

Quizás eso es lo que se me esté negando, eso que se escapa imperceptiblemente una y otra vez. Y si se me niega deviene en impotencia, y la impotencia en bronca...

Pero bronca de qué? No sé. Es una sensación poco popular de estar simplemente sobreviviendo.



Opción: Libertad de elegir.//La elección misma.//Derecho a una dignidad, cargo, etc.

1 comentarios:

Damián Bacalov dijo...

Es exactamente como me siento.