8 de abril de 2009

In memoriam

Hoy Damián me acompañó en una suerte de dejá vu en mi recorrido por las escuelas en las que trabajé. Encontré gente que no veía hace mucho tiempo, incluso algún ex alumno. No es que el trámite fuera gratificante pero me ponía en contacto con lo mío teniendo en cuenta que dados los últimos acontecimientos es el único contacto que tengo con lo que yo llamo "lo mío" excluyendo, claro está, las oficinas públicas.
El punto es que viniendo por espora a la altura de Burzaco pasamos por una casa que yo recordaba especialmente. Siempre que venía de la escuela cogoteaba desde el colectivo para ver a un/a batata igual a la mía. Generalmente tomaba sol en la puerta y yo pensaba: así va a ser Loli de viejita. El cetáceo en cuestión ya tenía toda la cara y gran parte del cuerpo blanco de canas.
Esta mañana lo o la volví a ver, desparramado/a en el porch tomando sol. Un muchacho joven le tomaba la cara entre las manos y el/ella arrimaba la nariz a la del dueño igual que hacía Lola conmigo.
Damian, que venía conversando tranquilamente, me miró extrañado. Yo señalaba hacia atrás, lloraba, decía sin decir nada...
Después recurrió a la más alta lírica de los últimos tiempos y citó a una gran poetiza que escribió: "las nubes sonríen/ porque los que están en el cielo/ pueden encontrarse en un día feliz".

2 comentarios:

Damián Bacalov dijo...

Arriba el ánimo. Por cierto que no me queda claro eso de que no sabés si es perro o perra. Mirá que en los batatos la cosa es más que evidente...

Luciana dijo...

Bueno che, lo veía desde el colectivo!!