28 de agosto de 2008

Edi

Edith se ve feliz, las dos estamos en esa casa antigua en la que funciona una escuela especial. Sé que estamos haciendo algo que nos parece importante. Me gusta verla así, aunque se haya vuelto complicada de grande fuimos buenas amigas de chicas. Me alegro por ella, pienso: qué bueno que pudo zafar de esa vida de ama de casa frustrada y salir.
Me despierto con ella en la mente, recuerdo su expresión cuando la encontré en el colectivo:
-Vas de tu mamá? (pregunta)
-No, al trabajo...
Su cara se contrae y baja apurada.
La comparo con la de mi sueño, con la otra, la que podía haber sido.

27 de agosto de 2008

Sala de cinco

Cierro la carpetita que nos dieron en el colegio, lo miro:
-Creció.
Y él mudo, cara de susto, de vértigo. Siempre esa expresión desde que vió dos rayitas en una tirita de análisis casero: su modo irrepetible de querer a su bebé.

26 de agosto de 2008

El Principito

Hablando del cordero:

-Atarlo? qué idea tan rara!
-Pero si no lo atas se irá a cualquier parte y se perderá...
Mi amigo tuvo un estallido de risa:
-Pero, adónde quieres que vaya?
-A cualquier parte. Derecho, siempre adelante...
Entonces el principito observó gravemente:
-No importa, mi casa es tan pequeña!
Y con un poco de melancolía, quizá, agregó:
-DERECHO, SIEMPRE ADELANTE DE UNO, NO SE PUEDE IR MUY LEJOS...

Intenté enseñarles esto hoy, mostrar que las palabras tienen otro significado en la voz del principito, pero no me tomaron en serio. Se rieron y fueron insolentes. Creo que es porque nunca los humillo ni los verdugueo, por que les hablo en un modo demasiado distinto al que están acostumbrados. Quizá, aunque nos llevemos bien, no podemos entendernos. Quizá, al igual que el piloto y su principito, hablamos lenguajes diferentes...

Tempranito

Salimos a las siete y es de día, un lindo día. No sé por qué me alegra la idea de que ya no voy a ir a ese lugar a oscuras. Manía de ver el lado amable de las cosas...

25 de agosto de 2008

Me quedo...

Que no hay vacante para Mili, que estos dos van por mis últimas horas, que aquella que no nombro me hostiga como siempre (-dónde estabas -en el médico -tu hermano quiere lo que se llevó Milena). En la parada del colectivo cuento las monedas que le cambié a Sergio, miro la hora en el celular con la foto de Mile que cambió Camila, me acuerdo del cierre que le dio Victor a mi bronca. Son unos chicos, habrán desaparecido el año que viene para mí pero no sé por qué se me pega una cancioncita gallega que dice "me quedo contigo, me quedo contigo..."

21 de agosto de 2008

La rosa era de Borges

Después de días releyendo EL PRINCIPITO palmo a palmo me encuentro de pura casualidad con la cita que andaba buscando. Es que mientras leía la novela de Saint Éxupéry cayó en mis manos una publicación con pretenciones culturosas que ostentaba las buscadas líneas en la tapa.
-La rosa no era del principito, era de Borges!! (Lo asalto a Damián que recién se levanta sin darle oportunidad de entender de qué se trata mi nueva pasión por la floricultura y me mira perplejo.)
Y dice:
"Sé que en algún lugar del mundo existe una rosa única, distinta a todas las demás rosas. Una cuya delicadeza, candor e inocencia harán despertar de su letargo a mi alma, mi corazón y mis riñones.
A esa rosa dedico yo este trabajo con la esperanza de hallarla algún día o de dejarme hallar por ella.
Existe... rodeada de amapolas multicolores filtrando todo lo bello a través de sus ojos aperlados, cristalinos y absolutamente hermosos."

Bueno, Borges es Borges mal que le pese al general.

20 de agosto de 2008

Oportunidades.com

Me voy de una escapada hasta la cabina de preceptores (no había firmado el parte y el temario y soy metódica con eso). Mientras completo el libro Carina (la preceptora de mis chicos) me cuenta a modo de top secret que Gustavo y Lis están sobre mis horas.
Gustavo sabía por que se deshizo en disculpas el otro día, pero Lis?
Sí, parece que pidió acrecentamiento solamente acá, y ya se quedó con todas las horas de inglés de los novenos.
Acá no quiero alargarla pero tengo que aclarar, según mis compañeros la tal Lis no es profesora de lengua.
-Espero que se las quede Gustavo, dice Carina atorándose después para explicar que no era por mí sino por que la segunda opción era Lis. Es que parece que la señora ha cosechado grandes amistades en poco tiempo en el sector de la dirección, lo que le facilita acrecentar su horario. Pero no ha hecho lo propio entre sus alumnos y colegas.
El punto es que además de ser alguien con quien he tenido discusiones por que se pasaba de los límites del mal trato, no es una persona capacitada.
Vuelvo al aula disimulando mi mal humor y les copio algunas claves de lectura para El Principito en el pizarrón. Ahí nomás empiezan que si la letra es mala, que si no podemos hacer otra cosa y bla-bla-bla. Me doy vuelta y les digo:
Saben por qué escribo así?, por que lo escribo a medida que lo pienso. Saben que hay gente que copia todo de un manual por que no saben lo que les tienen que enseñar? Y saben que a esa gente le va mucho mejor que a mí por que cuanto menos capacitados estén más oportunidades de trabajo tienen?
...
Obviamente no entienden mi reacción, me miran en silencio. Uno solo me responde
-Oportunidades profe?, pruebe con oportunidades punto com!

8 de agosto de 2008

Madre hay una sola

Gracias a un librito que empecé a leer ayer (y dudo que termine) y a unos comentarios ofensivos que encontré en un blog me acordé de este post que escribí hace tiempo y que hace referencia al tema del que se mofaban estos personajes. Disculpen la bronca, acá va mi humilde opinión:


En una nota sobre maternidad publicada el 14-10-07 en el diario Perfil leo:”una mamá adoptiva puede amamantar si se estimula (...) y de esa experiencia biológica ellas dicen: este es mi parto. Cuando les DUELE...” (la mayúscula es mía).

La forma en que la sociedad concibe a la mujer y el lugar real que le asigna no agota nunca mi capacidad de asombro. Digo real porque de palabra es mucho más romántico (en todo el sentido del término). Es la santa, la que da la vida, la que trajo a Jesús al mundo de los hombres; pero en la cotidianeidad más descarnada está condenada por los siglos de los siglos a pagar el pecado de Eva. Más allá de todas las reflexiones no pude evitar sentirme triste y desvalorizada, miro el artículo y trato de explicarme a mí misma por qué, e intento responderme con las pocas herramientas que tengo. Será que lo que me apena es que la legitimación de la femineidad aún esté dada por el dolor, porque una madre que da amor y amparo no se considera a sí misma como tal si no experimenta el dolor físico de alguna manera. Porque el discurso de la iglesia y de otras instituciones confunde nefastamente lo natural con lo cultural. Eva fue expulsada pero Maria no bastó para redimirnos y las supuestas superadas de hoy tienen las metas menos claras que las sometidas de ayer, que tenían claro qué eran en la sociedad y qué debían ser.
Soy mamá, y mi hija es mi milagrito, pero nada tiene que ver con el dolor de parto. No fue ese ni ningún dolor el que me convirtió en madre, ni fue la maternidad lo que me convirtió en mujer. Eso y solo eso es lo natural, el parir y el hacerlo como la mayoría de los mamíferos, y nada más. No quiero que la gente me respete y me de algún lugar por haber dado a luz, quiero que sea porque soy un ser humano y por nada más. Si tuviéramos hijos como las aves o los marsupiales, ¿de qué modo debería justificar mi existencia en este mundo? Después de todo, lo que se considera como “natural” depende de la época y el lugar.

pd: madre hay una sola, pero para tener un hijo hacen falta dos.

6 de agosto de 2008

Barthes tenía razón II

Habíamos hablado de la concepción de literatura como ficción y habíamos dicho que la discusión en torno al giro autobiográfico se planteaba como la imposibilidad de leer estos textos como ficción. Recuerden, la crítica ve en el giro el fin de las literaturas autónomas. ¿Por qué? Porque supone que si la obra habla del autor el análisis requiere del autor.

Cuando Ludmer lanza esa sentencia está partiendo del supuesto de verdad, de la idea de que necesita saber de la vida del autor para leer sobre su vida.

En realidad no hay que ser tan radical. Ni las obras que se inscriben en el giro autobiográfico contienen más verdad que el cuento de Caperucita ni requieren más del conocimiento de su escritor para su lectura.

Lo que intento decir (y acá me separo de Ludmer, de los escritores narcisistas y de todo lo que puedo) es que las novelas que se inscriben en el giro autobiográfico también se pueden analizar de manera inmanente. ¿Se acuerdan? Como nos enseñó Roland Barthes, observando sólo la obra y pensando en lo que emana de ella. Si la obra habla por sí misma no importa si la vida del autor es como él la cuenta. Si aceptamos esta idea, o por lo menos la tenemos en cuenta como posibilidad, no habría contradicción entre la escuela de la crítica barthesiana y este modo de escritura porque en realidad se trata simplemente de eso, de un modo de contar y parece que se ha perdido de vista ese punto.

Contar las cosas desde mi cotidianeidad, desde mi barrio, desde mis experiencias, es un modo más de contar. Es una de las perspectivas posibles para detenerme a observar el mundo y narrar algo. Que alguien se mire el ombligo para narrar no implica que sólo sea capaz de ver o de contarme acerca de su ombligo.

Por eso cuando leía las críticas a este tipo de novelas y el modo en que los escritores respondían tenía le sensación de que se trataba más de una pelea entre divas que de una discusión teórica. Y acá me van a disculpar, no es que yo crea saber más de literatura que alguna de las partes, todo lo contrario, pero en cuanto a delirios de grandeza y protagonismo nadie le gana a esta gente. Creanme, conocí y leí a unos cuantos.

Para la próxima algunos ejemplos.

4 de agosto de 2008

Barthes tenía razón

En la Argentina está muy en boga un movimiento literario conocido con el rótulo de "giro autobiográfico" y la crítica se divide entre los que lo consideran la expresión de "un grupo de cincuentones narcisistas que ocuparon el centro de la escena" (y algo de eso debe haber); y los que ven en este giro la posibilidad de experimentar en busca de algo nuevo.

Josefina Ludmer es una crítica altamente calificada que tiene sobre este tema una visión, a mi modo de ver, apocalíptica. Prevé en el éxito del giro autobiográfico el "fin de las literaturas autónomas". No estoy segura de que con esta advertencia Ludmer nos salve del cataclismo literario (tranquila Josefina, tomate un té que esta moda ya va a pasar como tantas otras), pero seguro (y me consta) ha provocado el berrinche de alguno de esos "cincuentones narcisistas bla bla bla" o podríamos decir también, alguno de los responsables del fin de la autonomía literaria.

¿Qué quieren decir estos nombres tan declamativos?, es más simple de lo que parace. Allá por los sesenta había un señor llamado Barthes que nos abrió la cabeza a todos los que estudiamos Letras. Este señor un día anunció "la muerte del autor", y cuando las viejas empezaban a preparar el velorio y una preguntó ¿quién es el finado don Roland?, él nos explicó (a groso modo) que cuando se habla de la muerte del autor queremos decir que no nos importa en lo más mínimo el autor. La obra no le pertenece al que la escribió y no hay nada que interpretar por que no esconde una verdad que el autor nos pueda revelar.

Podemos leer y analizar una obra de manera inmanente, es decir, sin tener en cuenta más que lo que está en la obra. Sin considerar la vida del autor, su contexto histórico, su origen de clase, sus traumas de la infancia y finalmente su intencionalidad. No nos importa más lo que quiso decir el autor, como nos preguntaba la profesora Rodriguez en el secundario. La obra mata a su autor, por que una vez que empiezo a leerla el autor desaparece.

No era tan complicado, ¿no?

Ahora bien, con el giro autobiográfico se reabre la discusión (¿lo velamos o no lo velamos al autor don Roland?). Los escritores (se acuerdan, los cincuentones narcisistas bla bla bla) empiezan a escribir sobre sí mismos, sobre su barrio, su vida, su gata Cartulina, etc. Y la crítica empieza a inquietarse: esto es literatura o es otra cosa?, el diario íntimo de un escritor es literatura? y finalmente si lo que se cuenta es verdad se lo puede considerar literatura?
Acá nos tenemos que frenar. Esta última pregunta remite a una vieja (aunque aun vigente) concepción de la literatura como ficción. Por ende aquellos géneros que contengan un criterio de verdad quedan excluidos del corpus literario. Claro que aunque en el secundario esta definición siga siendo eficaz no tenemos por qué comprarla todos.

Cuando Josefina Ludmer habla del "fin de las literaturas autónomas" está plantando su teoría en esta idea de la literatura como ficción y está pensando el panorama según la escuela de Barthes, ¿se acuerdan?: para el análisis de la obra no cuenta la figura del autor.

¿Pero cómo? (se inquieta Josefina) ¡si la obra solamente habla del autor entonces sí importa!

En realidad no tanto, la seguimos la próxima así les damos otro rato para ver dónde ponemos al autor.

1 de agosto de 2008

Conversaciones robadas

-A ver si me entiende (dijo el profesor): esa apuesta tan jugada de hacer crítica desde la experiencia personal, esa humanidad que le confiere al texto el hablar de la historia propia sin perder el fundamento epistemológico, eso que la tiene en vilo Rodriguez, es una postura teórica tan fria como cualquier cientificismo. No tiene que ver con la personalidad ni mucho menos con la humildad de nadie. Acá están para empezar a aprender algo, el día que se reciban experimenten todo lo que quieran.
Y si me permite un consejo personal Rodriguez, no se compre todos los personajes que encuentra en los libros y dude de todo lo que lea.

Princesa

Así que ahora nos encontramos con uno de tus libros y vas a conferenciar el sábado en la ESMA?
Así que finalmente estás ahí nomás, al alcance de todos?
Ahora es demasiado tarde princesa.