Terminar de leer "Esperando a Godot" me creó la necesidad de buscar algo de teoría al respecto. Como no soy una buena navegante en internet recurrí a lo obvio: busqué algún artículo de mi profesor de Literaura Europea y ahí estaba él figurando como siempre en el Rojas, la UBA y demás instituciones prestigiosas.
Releyendo su artículo me vino a la cabeza una comparación odiosa pero inevitable: Dubatti es el antagónico perfecto de Link.
Link juega con los límites, labura en los intersticios; Dubatti se obsesiona y se desespera por dejar claros esos límites y que no los corran de ahí.
Leer su articulo me hizo acordar por qué me enamoré de Link.
Al principio de mi carrera Dubatti me enseñó una literatura diseccionada, guardadita en compartimentos estancos. Cada género en su cajita, cada cosa en su lugar. Que no se mezclen, que Beckett no toque a Joyce, que si vemos teatro no vemos novela, que si se mezclan es hora de inventar una nueva categoría.
Hay que definir y redefinir todo hasta que cada cosa, cada escrito y cada balbuceo tenga su etiqueta.
Al final de mi carrera me encontré con Link y armó un desbarajuste en mi cabeza hiperestructurada de estudiante de letras. Puso en duda todas las categorías y los géneros. Me dijo -sí, A MÍ me dijo porque yo lo leí así- que no es posible separa la literatura de la vida. Que "esto" (incluyendo lit porno) puede ser literatura y la literatura puede ser "esto".
OJO. Entiendo que en un primer momento es necesario generalizar y estructurar las cosas para poder estudiarlas. Para saber cómo es una rana por dentro hay que matarla y destriparla.
Pero agradezco no haber salido de ahí sólo con eso, agradezco a Halls haberme puesto LOS AÑOS NOVENTA en las manos porque a mí la literatura como las ranas me gustan VIVAS y croando en el agua.
25 de noviembre de 2009
12 de noviembre de 2009
Pocas fotos III
A la mañana mate en la cama con medialunas. Regalito: hermoso (como si fuera poco con los que yo misma me estuve haciendo, ja).
Más tarde playa, cielo gris contra el tamarindo.
Siesta, obvio, y apapache.
Desde la bañera escucho el telefono, Damián atiende: -Hola Abi, cómo estás!!
Salto del agua y salgo mal enroscada en una tohalla.
-No puedo creer que llames desde allá!!
-Feliz cumple negrita!!
Siempre es lindo oír su voz.
A la noche caminamos un poco bajo la lluvia, recorremos la galería, compramos colaciones de dulce de leche y libros en Alfonsina.
De vuelta a la cabaña: claridad en calma; clarísima calidez de ojos claros.
Más tarde playa, cielo gris contra el tamarindo.
Siesta, obvio, y apapache.
Desde la bañera escucho el telefono, Damián atiende: -Hola Abi, cómo estás!!
Salto del agua y salgo mal enroscada en una tohalla.
-No puedo creer que llames desde allá!!
-Feliz cumple negrita!!
Siempre es lindo oír su voz.
A la noche caminamos un poco bajo la lluvia, recorremos la galería, compramos colaciones de dulce de leche y libros en Alfonsina.
De vuelta a la cabaña: claridad en calma; clarísima calidez de ojos claros.
11 de noviembre de 2009
Pocas fotos II
A la vuelta: lluvia casi todo el camino. Recién por la dos unos mates para relajarse pero no pude manejar por el campito. Me imaginé, mientras dejábamos atrás la barrera de la entrada, que el sauce que cruza el camino en la mitad del trayecto debía estar particularmente bello después de lal aguacero.
Llegando a casa nos detenemos en el semáforo de Espora y San Martín y, como siempre que paso por ahí, me acuerdo de Matías. Lo digo en voz alta: -la casa de Matías.
Sólo que esta vez me encuentro con que él está parado detrás del kioskito de revistas esperando el colectivo. Lo miro y dudo un poco, al final levanto la mano y lo saludo. El abandona su actitud espectante y se nos acerca mas descontracturado. Parece que tambiém sa alegra de verme.
-¿Qué es de tu vida Matu?
-Estoy de profesor...
-De matemática, obvio...
(Se rie, la mira a mile)
-¿Estás por acá?
-Sí, volví hace un tiempo. Somos vecinos... Huy, ell colectivo!! Me voy a la escuela...
Mientras abro el portón me doy cuenta que los encuentros de los últimos días me dejaron un poco desorientada en el tiempo: Abi, Emilse y Matías volvían de otras épocas de mi vida.
La sensación de extrñamiento se agraava con el silencio de la casa. Mientras me esfuerzo por regresar a mi mundo espero la llegada de mis gatas.
Llegando a casa nos detenemos en el semáforo de Espora y San Martín y, como siempre que paso por ahí, me acuerdo de Matías. Lo digo en voz alta: -la casa de Matías.
Sólo que esta vez me encuentro con que él está parado detrás del kioskito de revistas esperando el colectivo. Lo miro y dudo un poco, al final levanto la mano y lo saludo. El abandona su actitud espectante y se nos acerca mas descontracturado. Parece que tambiém sa alegra de verme.
-¿Qué es de tu vida Matu?
-Estoy de profesor...
-De matemática, obvio...
(Se rie, la mira a mile)
-¿Estás por acá?
-Sí, volví hace un tiempo. Somos vecinos... Huy, ell colectivo!! Me voy a la escuela...
Mientras abro el portón me doy cuenta que los encuentros de los últimos días me dejaron un poco desorientada en el tiempo: Abi, Emilse y Matías volvían de otras épocas de mi vida.
La sensación de extrñamiento se agraava con el silencio de la casa. Mientras me esfuerzo por regresar a mi mundo espero la llegada de mis gatas.
10 de noviembre de 2009
Pocas fotos
Sábado a la noche, caminamos un poco por la tres. Dejo parte de la ropa en el auto porque la noche está cálida con esa brisa que existe solamente cerca del mar.
Hay cosa lindas, no me las niego. Compramos un heladito y volvemos.
Todo ocurre lento y mientras ocurre sé que me va a acompañar por un tiempo.
Hay cosa lindas, no me las niego. Compramos un heladito y volvemos.
Todo ocurre lento y mientras ocurre sé que me va a acompañar por un tiempo.
Carnaval de Brasil
Cuando uno piensa en Brasil inmediatamente piensa en su ambiente tropical, en sus mujeres hermosas bailando semi-desnudas en carnaval y tal vez todas estas ideas nos lleven a imaginar erroneamente una sociedad mucho más descontracturada y menos hipócrita que la nuestra en relación a los temas de la sexualidad y de la mujer.
Por eso ayer no lograba salir de mi asombro y mi desepción al ver en el noticiero cómo la policia tenía que sacar a una chica de la facultad para resguardarla de una multitud que intentaba herirla y le gritaba PUTA a su paso. El crimen de la rubia había sido concurrir en minifalda, crimen por el cual fue expulsada de la " respetable" institución.
Me pregunté si etábamos en la edad media, me pregunté por los derechos conquistados de los que hablan las superadas que tanto contribuyen a la hipocresía general.
Me pregunté dónde estaban y qué decían los periodistas que denuncian el retrazo del oriente medio dando cuenta de la ignominia en la que hunden a sus mujeres.
Me pregunté cuánta impotencia, cuánta violencia y cuánta imbesilidad se puede soportar a lo largo de una vida.
Me respondí después que una vida no sería lo suficientemente extensa para ver el cambio, que tal vez mis nietas o bisnietas...
que Simone lo creyó posible...
que la "alegría" no es sólo brasilera.
Por eso ayer no lograba salir de mi asombro y mi desepción al ver en el noticiero cómo la policia tenía que sacar a una chica de la facultad para resguardarla de una multitud que intentaba herirla y le gritaba PUTA a su paso. El crimen de la rubia había sido concurrir en minifalda, crimen por el cual fue expulsada de la " respetable" institución.
Me pregunté si etábamos en la edad media, me pregunté por los derechos conquistados de los que hablan las superadas que tanto contribuyen a la hipocresía general.
Me pregunté dónde estaban y qué decían los periodistas que denuncian el retrazo del oriente medio dando cuenta de la ignominia en la que hunden a sus mujeres.
Me pregunté cuánta impotencia, cuánta violencia y cuánta imbesilidad se puede soportar a lo largo de una vida.
Me respondí después que una vida no sería lo suficientemente extensa para ver el cambio, que tal vez mis nietas o bisnietas...
que Simone lo creyó posible...
que la "alegría" no es sólo brasilera.
5 de noviembre de 2009
Sol en Gesell, lluvia en Buenos Aires
Cuando regreso de la siesta el sol pega de lleno contra la ventana. Hubo playa y asadito y sol en el deck. Me preparo un mate para despejarme, Mile y Damián duermen -yo siempre disfruto de esa compañía roncadora-.
Sebo el primero y suena el teléfono: Emilse con su espírutu de siempre, que en Buenos Aires se están cayendo sapos de punta. Es cálido oir su voz, en los últimos días hubo mucha agrasión, mucha malcogida desquitandose y me vino bien la presencia de mis amigas.
-Arreglaste lo de los documentos?
-No, ni me hables. Por eso estoy hoy en la oficina. Me fui a la Plata al pedo...
-Qué bajón!!
-Si pero esas cosas van y vienen, no importan tanto! ¿El sábado a las cuatro?
-Dale.
Me quedo con su frase en la cabeza: las cosas que van y vienen y las que no importan tanto.
Siento que la vida suele ser particularmente benévola conmigo.
Sol en Gesell, lluvia en Buenos Aires.
Sebo el primero y suena el teléfono: Emilse con su espírutu de siempre, que en Buenos Aires se están cayendo sapos de punta. Es cálido oir su voz, en los últimos días hubo mucha agrasión, mucha malcogida desquitandose y me vino bien la presencia de mis amigas.
-Arreglaste lo de los documentos?
-No, ni me hables. Por eso estoy hoy en la oficina. Me fui a la Plata al pedo...
-Qué bajón!!
-Si pero esas cosas van y vienen, no importan tanto! ¿El sábado a las cuatro?
-Dale.
Me quedo con su frase en la cabeza: las cosas que van y vienen y las que no importan tanto.
Siento que la vida suele ser particularmente benévola conmigo.
Sol en Gesell, lluvia en Buenos Aires.
4 de noviembre de 2009
Imágenes paganas II
Corrida bajo la lluvia, Damian y Mile esperan en el auto. A veces me siento en deuda con tanta tolerancia...
De un local al otro me empapo a pesar del techo que cubre la vereda de la peatonal: babucha $25, lista para viajar.
(Pocas fotos, hay que registrar)
De un local al otro me empapo a pesar del techo que cubre la vereda de la peatonal: babucha $25, lista para viajar.
(Pocas fotos, hay que registrar)
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